Durante una conferencia en la Unión Obrera Molinera, el espacio gremial presentó su último índice basado en las necesidades establecidas por la Constitución Nacional. Alertaron sobre el crecimiento de la pobreza, la pérdida del poder adquisitivo y el grave sobreendeudamiento de las familias trabajadoras.
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU-Federal) renovó su exigencia de recomposición salarial al calcular que un trabajador necesitó un Salario Mínimo Vital y Móvil de $3.116.298 durante el mes de julio para garantizar una vida digna. La cifra, que supera en más de ocho veces el piso legal vigente en la Argentina, surge de costear las nueve necesidades básicas estipuladas en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en la Ley de Contrato de Trabajo.
El anuncio se llevó a cabo mediante una conferencia de prensa en la sede de la Unión Obrera Molinera, ubicada en el barrio porteño de Balvanera. Allí, el secretario general de la Federación Aceitera, Daniel Yofra, advirtió que si bien ese es el ingreso necesario para vivir con dignidad, históricamente la clase trabajadora solo ha conseguido sus conquistas mediante planes de lucha y medidas de fuerza. En la misma sintonía, el titular del gremio de Pilotos, Pablo Biró, contrastó el cálculo sindical con el haber mínimo oficial de 380 mil pesos y aclaró que la exigencia de 3,1 millones apenas cubre el mandato legal, sin contemplar la capacidad de ahorro ni el acceso a un crédito hipotecario.
Para determinar este monto, el informe desglosa los costos indispensables para el sostenimiento familiar. Según el relevamiento, se requirieron $676.295 para transportes, vacaciones y esparcimiento, seguidos por $664.499 destinados a una alimentación adecuada y $624.473 para asegurar una vivienda digna. El cálculo general se completa con las partidas necesarias para salud, previsión social, educación y cultura.
En paralelo al reclamo salarial, las organizaciones sindicales presentaron un duro diagnóstico sobre el impacto de la política económica del gobierno de Javier Milei. El informe denuncia que los asalariados sufrieron una pérdida acumulada de más de 69,3 billones de pesos en sus ingresos mensuales. De acuerdo con estos datos, el deterioro del salario real respecto a noviembre de 2023 alcanzó el 22% en el sector privado y el 9% en la administración pública. En términos nominales, esto representa una merma promedio de más de 3 millones de pesos por trabajador privado y superior a los 15,4 millones para cada empleado estatal.
Este retroceso en el poder de compra tuvo como correlato directo un fuerte proceso de endeudamiento para sostener el consumo cotidiano. Desde el espacio gremial alertaron que la deuda de los hogares creció en 46 billones de pesos desde el inicio de la actual gestión, cuadruplicando la morosidad en el último año y saturando por completo el mercado de crédito familiar.
A este crítico panorama financiero se suma el avance de la vulnerabilidad social. El informe sindical hizo eco de mediciones privadas que marcan un crecimiento sostenido de la pobreza, la cual pasó de 13,4 millones a más de 15 millones de personas durante el segundo semestre de 2025, afectando a más del 31% de la población.
El FreSU, que nuclea a organizaciones de las tres centrales obreras, incluyendo a la UOM, ATE, Aceiteros, Conadu, Fesprosa y gremios del transporte, marítimos y papeleros, reafirmó así los principios establecidos en su primer plenario del 1° de mayo. Bajo el programa de «Unidad, Lucha y Rebeldía», el bloque mantiene activa su agenda federal en defensa del empleo, los convenios colectivos y la recomposición urgente de los ingresos de los trabajadores.
