El holding perdió la licitación para los tubos del gasoducto de GNL frente a una firma india que ofertó un 40% menos. El Gobierno festejó el resultado como un triunfo del mercado, mientras la empresa evalúa una demanda por dumping contra el acero chino.
La alianza táctica entre el Gobierno libertario y el grupo empresarial más influyente de la Argentina voló por los aires esta semana. La licitación de los caños para el gasoducto de GNL —una obra estratégica de 500 kilómetros entre Vaca Muerta y Río Negro— funcionó como el detonante que transformó la «buena sintonía» inicial en una guerra abierta de declaraciones y burlas en redes sociales.
La compañía Southern Energy (SESA) desestimó la oferta de Tenaris (Techint) y adjudicó el contrato a Welspun, un gigante siderúrgico de la India. La razón fue estrictamente económica: la propuesta asiática resultó ser casi un 40% más barata que la del grupo ítalo-argentino. Lejos de lamentar que una empresa nacional perdiera el negocio, la Casa Rosada capitalizó el hecho como una demostración de que se terminaron los privilegios para los «amigos del poder».
Del aporte de campaña al «Don Chatarrín»
La tensión alcanzó su punto máximo cuando el presidente Javier Milei recurrió a su cuenta de X para ironizar sobre Paolo Rocca, a quien bautizó despectivamente como «Don Chatarrín».
DESENMASCARANDO OPERADORES
Aquí tenemos a carboncito que sale en defensa de Don Chatarrín de los Tubitos CAROS…
VLLC! https://t.co/qni4XVycH5 pic.twitter.com/OPUGsCdZSd— Javier Milei (@JMilei) January 27, 2026
El apodo cayó como una bomba en las oficinas de Retiro. La relación había comenzado con el pie derecho: Techint fue uno de los grandes financistas de la campaña de La Libertad Avanza, aportando 20 millones de pesos para el balotaje a través de una de sus firmas constructoras. Sin embargo, cuando la discusión bajó de la macroeconomía a los contratos puntuales, la «luna de miel» se terminó.
El ministro Federico Sturzenegger fue el encargado de darle el marco teórico a la decisión: explicó que permitirle a Techint igualar la mejor oferta (una práctica conocida como first refusal) hubiera sido un error, ya que desincentiva la competencia real y encarece los costos a largo plazo.
LOS TUBOS DE TECHINT. Comparto unas reflexiones sobre esta nota, donde se habla de la adjudicación de caños para un gasoducto importante de Vaca Muerta a una firma india. La noticia es que se deja de lado a @GrupoTechint, uno de los productores de caños más importantes del mundo.… https://t.co/wud1VHi73A
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) January 26, 2026
Herido en su orgullo y en su facturación, el Grupo Techint intentó revertir el resultado enviando una carta al directorio de SESA ofreciendo empatar los precios de la firma india, aun a pérdida. La respuesta fue negativa: los plazos legales ya habían expirado.
Ahora, la estrategia de Rocca gira hacia los tribunales. La empresa argumenta que Welspun utiliza acero subsidiado proveniente de China, lo que constituiría una práctica de competencia desleal o dumping. Techint evalúa presentar una denuncia formal, alegando que es imposible competir contra precios que están por debajo del costo de producción.
La defensa de los ganadores
Desde el consorcio a cargo de la obra desestimaron los ‘pataleos’ de Techint. En este sentido, argumentan que la industria local no es autosuficiente.
«Aun siendo dueña de toda la cadena, no llega a ser competitiva», explicaron fuentes del sector, señalando además que el propio grupo de Rocca suele comprar insumos chinos para sus proyectos en otros países, lo que debilita su reclamo moral sobre el origen de los materiales.
